Nunca es fácil asumir un fracaso, ya sea deportivo o en cualquier ámbito de la vida, lo que si compete es analizar las causas del mismo, y así poder evitar cometer errores similares en el futuro.

Al revisar la evolución de esta generación Sub 20, que se juntó por primera vez en agosto de 2017 y logró realizar más de 27 módulos de trabajo con infinidades de giras dentro y fuera de Venezuela, podemos observar que 16 de los 23 convocados al Sudamericano realizado en Chile estuvieron presentes de una u otra manera desde el primer módulo. Esto en condiciones normales sería un argumento más que positivo ya que denota continuidad a lo largo de todo el proceso, pero en este caso no es así.

Si evaluamos detalladamente los resultados de las giras y distintos torneos donde participaron, nos encontramos con un panorama poco alentador donde la continuidad mencionada anteriormente no sirvió de nada.

1Cuadrangular en Paraguay (Marzo de 2018): dos empates (1-1 Paraguay y 3-3 Japón) y una derrota (0-1 Chile).

2Juegos Sudamericanos de Cochabamba (Mayo 2018): eliminados en primera fase: una victoria (3-0 Bolivia) y dos derrotas (0-2 Argentina y 0-1 Chile).

3 – Torneo COTIF España (Julio 2018): dos victorias (2-1 Mauritania y 3-0 Selección Murciana), un empate (0-0 La India) y dos derrotas (Argentina 0-4 y Rusia 0-2).

4 – Gira en Qatar (Septiembre 2018): un empate 0-0 y una derrota 0-1 ambos ante su similar de Qatar.

5 – Cuadrangular en USA,Bradenton Florida (Septiembre 2018): una victoria (1-0 Jamaica), un empate (2-2 USA Sub-19) y una derrota (1-3 USA Sub-20).

6 – Gira en España // fecha FIFA (Octubre 2018): una victoria (2-0 Filial del Alaves) un empate (1-1 Filial del Espanyol) y dos derrotas (0-3 Athletic de Bilbao y 0-2 UE Cornella).

7 – Cuadrangular Internacional en Lara (Noviembre 2018): una victoria (1-0 Bolivia) y dos derrotas (0-1 Ecuador y 0-3 Perú).

La selección a lo largo de todo ese proceso evidenció una carencia de funcionamiento colectivo, muy endebles en defensa y con poco gol por parte de sus atacantes. Cabe destacar que la inclusión de jugadores como Jan Hurtado, Christian Makoun y Samuel Sosa potenció todas estas carencias de cara a la competición final realizada en Chile.

Al comienzo del torneo notamos un equipo muy ordenado, bien preparado en el tema físico y peligrosos en la pelota parada. Quizás a veces abusando un poco del juego directo con nuestra punta de lanza Jan Hurtado. Afortunadamente los resultados se dieron y pudimos incluso terminar como primeros en grupo sumamente complicado donde estaban Brasil, Chile, Colombia y Bolivia.

La euforia se desató, los nuestros pasaron a ser favoritos para ser campeonar, ir a Polonia ya se daba por sentado. La losa de la anterior generación subcampeona del mundo ya no pesaba tanto y más bien servía para afianzar la ”chapa” de favoritos. Que bien que nos sentíamos en ese momento.

Pero hay que ser sinceros, nunca vimos un funcionamiento colectivo deslumbrante y la famosa pelota parada fue nuestra mejor aliada. Las estadísticas no mienten:

Goles de Venezuela en Chile:

Vs Colombia: Sosa (TL)
Vs Chile: Vargas (SB) – Yriarte (TL)
Vs Brasil: Sosa (TL)
Vs Bolivia: Vargas (SB)
Vs Uruguay: Makoun (TL)
Vs Brasil: Hurtado x2 (SB y córner)

Lección, la pelota parada es un recurso, válido, sí, pero nunca debe convertirse en tu única arma dentro del abanico de opciones:

– TL: Tiro libre
– SB: Saque banda

Mientras la pelota entre, lo demás no importa, pero muchos nos dimos cuenta de un comportamiento sistemático del profesor Rafael Dudamel en cuanto a las rotaciones y los cambios durante los partidos. El grueso de los 11 titulares siempre fue el mismo, y los supuestos revulsivos que nunca lo fueron, también.

Con una plantilla de 23 jugadores, ¿por qué siempre utilizar a los mismos 13-14 jugadores?, ¿los demás nunca fueron de la confianza del cuerpo técnico?, ¿para qué se convocó a Enrique Peña Zauner?, las dudas aumentan.

Todo esto resulta bastante extraño, recordemos que en este proceso de selección fueron vistos más de 50 futbolistas y se supone que los 23 elegidos estaban aptos para competir. No tiene sentido arriesgar una clasificación al Mundial por una alarmante falta de rotación que originó un cansancio acumulado en los futbolistas con más continuidad.

Mejor ni pensar en los fatídicos partidos ante Argentina y Colombia, donde los rivales nos estudiaron y se limitaron a escalonar en la marca a nuestro principal referente (Jan Hurtado) y donde se observaron a los demás actores de reparto muy cansados, desordenados y carentes de ideas de juego.

Es importante recordar que en la lista final del certamen continental encontramos ausencias más que notables que nos costaron entender y que en estos momentos de oscuridad, hubiesen sido una gran opción: Alejandro Marqués, Danny Perez, Adrián Cova, Jesús Bueno, Yaimil Medina, Esli Garcia, José Bandez, Freddy Vargas, Diego Luna, entre otros.

Eso sí, siempre confiamos en el buen criterio del cuerpo técnico a la hora de seleccionar y confiar una y otra vez en el mismo grueso de jugadores con los que trabajaron desde el módulo número uno.

Ahora visto lo visto, ¿no era previsible que esta selección fracasara? ¿Por que no se dio oportunidad a otros jugadores?, ¿cuál fue el criterio de elección?, ¿hay intereses ocultos en estas decisiones?, ¿polémicas como la de Alejandro Marqués eran necesarias?, y miles de interrogantes más que algún día iremos descubriendo las respuestas. La que si creemos que podemos responder es la más importante de todas, ”¿la culpa es de los chamos?”, la respuesta es clara, evidentemente no.

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